Cerramos el año con voces espectrales, cuentos, poemas y un recuerdo para nuestra amiga Ruth, que cumpliría hoy 32 años. Fando y Lis, un cuento cruel de Fernando Díaz-Plaja, un poema de Agustín García Calvo, otro de Anne Sexton, varios del último libro de Antonio Gamoneda, fragmentos de «El príncipe destronado» de Miguel Delibes, un texto animalista, una carta desde la cárcel, nasrudín y una reflexión sobre el miedo, una muestra de la necesaria desobediencia civil que une el montevideo de la dictadura con la barcelona de hoy a cargo de Cristina Pieri Rossi, cuentos de István Örkeny… En fin, las cosas que uno podía esperarse en un programa terminal de fin de año.
Inspirados por la lucha solitaria del escritor vasco Willy Uribe por el indulto a David Reboredo acudimos a libros que nos recuerden este modo de enfrentar la vida. Hoy presentamos a Luciano Bianciardi, con su célebre «La vida agria», que acaba de ser editado en castellano por Errata Naturae. Leemos fragmentos de este libro en que se narra la lucha del personaje principal por sobrevivir en una ciudad hostil a la que ha acudido para vengar a sus amigos muertos por la avaricia empresarial. Asistimos a su amor por la vida al margen de las imposiciones de la mayoría o de las corruptas instituciones. Leemos también el fragmento de «El triunfo del paganismo» en el que Xavier Musquera nos presenta a la época navideña como un espacio común de épica recurrente en abundantes religiones, que comparten asombrosos aspectos de sus referencias y personajes principales. Y tras algún comentario animalista, otro poema de García Calvo recitado por él (en este caso, el primero de los que dedicará a los trenes), unos cuantos poemas del nuevo y esperadísimo libro de Antonio Gamoneda, «La canción errónea» y un relato algo extraño pero de amable tono liberador en el que surgen al alimón Félix Rodríguez de la Fuente y Ana Frank, tras todo esto, nos vamos… huyendo de los villancicos que acechan en las calles y preparándonos para despedir este año pletórico de cambios…
Nos dejamos llevar inevitablemente por el vórtice del fin del mundo, pero de un modo amplio. De los textos genéricos que pintan con alaridos la catástrofe, como los de Cioran o Caraco, pasando por el hastío finalmundista de Hakim Bey, los relatos de Jesús Pardo, István Örkeny o Santiago Davobe, hasta llegar a la concepción del fin del mundo como un proceso radical e individual de transformación interior. Para ilustrar esto último nos servimos de la reciente edición por Impedimenta de la celebrada «Caída y auge de Reginald Perrin», de David Nobbs. De su presentación del personaje como arriesgado explorador de nuevas identidades y de profundas transformaciones vitales que pasan incluso por fingir su propio suicidio para empezar de cero, pasamos a derivar por dos obras que nos han resonado ante semejante argumento, dos relatos anglosajones: «Nostalgia de casa», de Chesterton y «Wakefield», de Hawthorne, con sus inquietantes implicaciones… Con todo esto y algún poema húngaro, un fragmento del «Sermón del ser y no ser» de Agustín García Calvo y unas palabras de Alejandro Dolina, llegamos al final en espera del colapso de los tiempos. (Y Willy Uribe sigue en huelga de hambre)
Seguimos en nuestra estela de inquietudes apocalípticas. Escuchamos a Szandor LaVey y a Cristina Fallarás. El primero nos revela algunos mecanismos de la guerra invisible de las élites contra la población, mientras que la segunda nos trae una emotiva y estremecedora fabulación sobre la victoria del nacional-catolicismo en un mundo arrasado por su barbarie. Leemos fragmentos de su «Últimos días en el puesto del Este». Continuamos derivando por el horror, el animalismo, García Calvo, poemas del poeta ruso Kushner, y un acompañamiento literario a nuestra temible colonización futura de Marte. Comentamos la obra de Kobo Abe, «Idéntico al ser humano» y la relacionamos con la reveladora cinta de Eliseo Subiela «Hombre mirando al sudeste». Acabamos con un vistazo legendario sobre la superficie entera del planeta llevado a cabo en el 1944 sin nave ni instrumento alguno.
Un programa bajo el signo algo difuso del horror, que se dispersa a través de varios trocitos de «El terror», de Arthur Machen y de los poemas de Javier Carnicer, algunos recitados por él y otros musicados por Justo Bagüeste o Los Humillados. Por otro lado, nos asomamos a las vivencias especiales de la niña Valeria en el relato de Rodrigo Hasbún sobre los días más felices y al acongojante proceso de aprendizaje y transformación en ciego que nos propone uno de los relatos del libro incinerado en el 1981 por la censura del ayuntamiento de Bilbao. Kepa Tamames nos confronta la Biblia y el animalismo. García Calvo nos recita un poema. Iniciamos algunos vistazos al trabajo sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) del cardiólogo holandés Pim Van Lommel. Hablamos. Derivamos. Esas cosas.
Hoy será un programa de rememoraciones, reconstrucciones, recreaciones de realidades pasadas o arquitectura hipotética de las futuras. Nos hacemos algunas reflexiones sobre la posibilidad y los modos de revisar escenas pretéritas a partir de un relato de Mercedes Cebrián, extraído de su «La nueva taxidermia», del que leemos unos fragmentos. De ahí hacemos lo propio con Antonin Artaud, Giovanni Papini, Raymond Roussel, Luis Arencibia, Fernando Arrabal, un trocito de una historia en la que aparece Ruth y otras realidades difusas como la del cadáver omnipresente (figura basada, por cierto, en nosotros) de la novela de Víctor Nubla «El regal de Gliese», y algunos poemas de «Ciudad del hombre: Barcelona», de José María Fonollosa, el primero de los cuales nos introduce a su manera en el tema de hoy. Y Agustín García Calvo sigue haciéndonos llegar con su voz sus poemas desde el otro lado de la tumba. Seguimos asombrándonos cuando miramos a nuestro alrededor. Todo es cada día más raro. Y nos alegra que nos acompañes en la celebración de esa certeza.
En esta edición algo de andar por casa continuamos arriba y abajo con los carritos del supermercado, pero esta vez en su versión más funcional y menos postapocalíptica. Recorremos subidos en ellos los múltiples momentos en los que aparecen en la trama de «Ruido de fondo» de Don DeLillo. Esta obra nos sirve también para establecer una teoría definitiva de la impregnación libresca. Por otro lado, leemos algunos poemas más de Lola Crespo, un relato escalofriante del bueno de Nasrudín, algunos indicios pánicos de Cristina Peri Rossi, una reflexión animalista de altos vuelos, escuchamos un poema de Agustín García Calvo, nos damos un chapuzón en palabras ignotas y entre algunas cosas más, como reflexiones sobre la sangre que nos salpica estos días, tratamos de llevar a buen puerto una nave hoy de arboladura especialmente precaria. Llegamos a tierra sin ninguna baja.
En este extraño programa nos hemos preguntado por uno de los escenarios postapocalípticos, con todos esos carritos circulando sin rumbo por la ciudad en busca de desechos de supervivencia. Don DeLillo, Paul Auster y nosotros mismos nos asomamos a ese infierno fluctuante. Leemos un relato de Lugones que nos ha sugerido la difusión de las últimas declaraciones de una ballena. Nos preguntamos sobre las críticas a la emotividad fácil del discurso animalista. Traemos poemas de dos poetas griegos más o menos recientes, de Lola Crespo y de Beatriz Manchasdetinta, cuyo blog recomendamos con cariño. Estas y otras cosas, en vísperas de la esperada huelga general, nos tuvieron ocupados durante esta melancólica tarde de lunes.
Hoy la mitad es puro cuento y el resto un primer acompañamiento por el otro lado de la tumba al gran Agustín García Calvo. De él leemos un par de poemas de su libro «Del tren», algunos fragmentos de su épica charla contra la democracia y un par de sus despedidas al mundo, que ahora cobran un mayor sentido y un énfasis distinto: en este caso oímos sus adioses a los Estados y a la Luz. Los relatos corren a cargo de Norberto Luis Romero, con su tren fantasma y de la griega Ersi Sotiropoulos, extraído de «Diíyimata», una antología de cuentistas griegos recientes editada por Páginas de Espuma. También escuchamos a Nuria Ruiz de Viñaspre comentando su libro «Tabla de carnicero» y leyendo algunos trocitos. Esto y algún cuento extraño componen nuestro mundo aturdido de hoy. La semana que viene… más.
Hoy nos basamos en las referencias literarias que nos sugieren las películas de David Cronenberg, especialmente las primeras. Así, acudimos a James Ballard, a George Langelaan, a William Burroughs, a Don DeLillo y a algunas asociaciones temáticas musicales que se nos han ocurrido para ilustrar el mundo tan especial de las obras de este hombre. También combinamos todo esto con unos poemas especialmente nuevacarnistas de Nuria Ruiz de Viñaspre, de su «Órbita cementerio». En el próximo programa la escucharemos de nuevo, así como terminaremos con las referencias a un par más de películas de Cronenberg. Y ya por fin, dedicaremos medio programa a los relatos que hace tiempo prometimos leer. Y anuncio que pronto iniciaremos una temática apocalíptica, de acorde con los tiempos en que entramos.
Sesión la de hoy centrada monográficamente en el concepto de la Nueva Carne y en la obra de David Cronenberg. Atendemos diferentes referencias al respecto, como textos de Montserrat Hormigos y Ramón Freixas extraídos del volumen temático de Valdemar, fragmentos del Farabeuf, de Salvador Elizondo, con sus brillos afilados entremezclando tortura, cirugía y sexo, trozos de un ensayo de Pere Salabert sobre la pintura anémica y el cuerpo suculento, un relato de un autor colombiano, una crónica de Tim O’Neill sobre los fetiches corporales sustractivos de la carne, una reflexión de Pilar Pedraza sobre el cuerpo, la Nueva Carne y la aparente misoginia de las películas de Cronenberg… En el próximo programa cerraremos este acercamiento con algunos enlaces literarios que nos sugiere la obra cronenbergiana y leeremos los cuentos que nos quedaron en las sombras y que claman por su existencia.
Programa íntegramente dedicado a la MANDRÁGORA, tanto a la materia vegetal que recibe ese nombre como al mito generado por la similitud de su raíz con el cuerpo humano, las trasposiciones más o menos contemporáneas de la leyenda, las elaboraciones fílmicas de la historia, y las asociaciones literarias que por un motivo u otro me ha sugerido esta realidad. Sin proponérnoslo, llenamos el programa entero con esta misteriosa habitante del subterráneo físico y fantasmático (que tan entrañablemente evolucionaba en algunas escenas de «El laberinto del fauno»)… Hans Heinz Ewers, los hermanos Payá, Norberto Luis Romero, Linda Lê, Antonio Gamoneda, Aura-Archaungemaudit, Louis Pawels & Jacques Bergier… Añadimos un relato sobre la paradójica situación de tirantez mundial que vivimos actualmente en la cuerda floja y prometemos un próximo programa sobre diversos devenires de la Nueva Carne y relatos y poemas varios que hoy quedaron arrumbados en la sombra, como un relato de Norberto Luis Romero, de quien no obstante leemos unos fragmentos mántidos al iniciar el programa.
Hoy nos adentramos en territorios especialmente sombríos, sanguinolientos y tenebrosos. Repartimos el programa entre un repaso a la obra cuentística del visceral Clive Barker, otro de los esforzados profetas de la Nueva Carne, y un recorrido fulgurante acerca de las maldiciones y los maleficios, desde las tajantes defixiones y ataduras griegas de la época clásica al uso de la magia negra como acción revolucionaria (con hechizos incluidos a cargo de Hakim Bey). Aparte de esto, nos envolvemos en algunos relatos que nos dan una mejor perspectiva sobre dónde estamos parados y escuchamos una vez más a Nasrudín, que nos da pistas para ser conscientes de las diversas formas de opresión que vivimos. Kepa Tamames y sus argumentos animalistas y Los Humillados, gran grupo con versiones de poetas como Javier Carnicer, Carles Mulet, Ovidi Montllor o Leopoldo María Panero, nos van acompañando hasta la salida de esta mazmorra sofocante de hoy. Al fin aire puro.
Tras una semana en el limbo, regresamos a nuestra covacha decididos a impregnarnos del encanto metamórfico de la Nueva Carne. En un primer acercamiento, hoy dejamos que sea Jesús Palacios quien nos hable de ella. En cuanto a la vieja carne, Kepa Tamames nos comenta por qué es una estupidez el argumento de que no alimentar a gatos y perros acabaría con el hambre en el mundo. Leemos dispersos por el programa tres relatos breves de tres autores latinoamericanos: un argentino, un venezolano y un cubano. Nos paseamos un rato por la península de los baquelitas de la Cotiledonia de Cristóbal Serra, para darnos cuenta que esos rancios seres belicosos se parecen mucho a los que nos gobiernan. Caen también unos brevísimos fragmentos de las cartas que Georg Groddeck escribió a su segunda mujer. Y por fin, dedicamos la segunda parte a la continuación de los textos escogidos de las obras de Michel Fais y Pedro Olalla: viñetas de la Grecia de antes y la de ahora. Sin olvidar que presentamos también el gran disco de El Gran Manel… Pronto mucho más, oigan.
Tras unas reflexiones sobre las bondades de una huelga de transportes en una gran ciudad, terminamos de escuchar nuestra vieja charla con Leopoldo María Panero y aprovechamos para hablar de un libro suyo poco conocido: «Buena nueva del desastre», del que leemos un par de poemas, el jocoso epílogo escrito por sus abogados y un pequeño ensayo que les dedica él mismo sobre Krazy Kat. Con eso y con la lectura de una carta dirigida por Georg Groddeck, el psicoanalista salvaje, a un paciente médico suyo en la que le explica un poco su modo de ver la vida, con eso y quizá algo más, como una visita a los bilibús de la Cotiledonia de Cristóbal Serra, pasamos a la parte central del programa. En este caso se tratará del primer acercamiento monográfico a Grecia y sus miles de mundos que habitan enredados en los tiempos. Combinamos las viñetas de la realidad cotidiana más sangrante y actual de las calles de Atenas a través de fragmentos de la «Vida impedida» de Michel Fais, con breves capítulos de la gran obra de Pedro Olalla de la que ya hemos hablado en varios programas: su «Historia menor de Grecia». Antes le escuchamos hablar sobre lo que está sucediendo ahora en Grecia y en Europa, con una alerta que nos envía sobre la peligrosa rapiña de las élites y sobre la necesidad de recuperar viejos conceptos y formas de enfrentar la realidad, como cuando se llegó a acabar con la esclavitud en la noche de los tiempos históricos. Un relato de Alejandro Dolina nos va acercando a la salida. Nos alegró estar en vuestra compañia.
Tras despedir a Bernardo Bonnezzi de la vida leemos algunos fragmentos del Viaje a Cotiledonia que hizo Cristóbal Serra en el pasado; hará sólo un par de días que inició él también su último viaje. Y llegados aquí dejamos el directo por mor de otras obligaciones presenciales que nos reclaman y os dejamos con dos programas grabados de nuestra muy lejana en el tiempo participación en nuestra querida Radio PICA, allá por el 1993-1996. El primero, sobre el suicidio, lo recuperamos como un modo de participar en el día mundial de la prevención del suicidio, que (sin que nadie haga ningún caso a la propuesta ni pretenda romper el tabú de hablar de él) se celebraba hoy en el planeta. El segundo giraba alrededor de una película que en su momento me impresionó mucho: «Alas de mariposa», de Juanma Bajo Ulloa. Son programas antiguos, de casi 20 años atrás, en los que veía el mundo quizás de otra manera, pero de los que procedo ineludiblemente. Arqueología sonora. Confío en vuestra benevolencia.
Un programa éste con ligeros saltos en el tiempo y recurrentes alusiones al fin del mundo. Arthur C. Clarke, con sus monjes tibetanos buscando el nombre de Dios o los aldeanos mexicanos que temen destruir la estatua sagrada. También nos damos cuenta que no podemos desligarnos del tema de la reencarnación. Por otro lado, leemos los últimos poemas ya del primer libro de Carlos Iguana y oímos unas palabras más de Leopoldo María Panero desde Mondragón. Escuchamos un par de poemas de un autor preso, en esta ocasión el poeta turco Nazim Hikmet. Nos preguntamos también acerca del tabú hacia las relaciones humanas con los animales de compañía: escuchamos a Rupert Sheldrake. Y al fin, entre otras cosas, nos introducimos en el lucidísimo mundo de Georg Groddeck, el psicoanalista salvaje. Nos despedimos en un arrebato multilingüe para llenar de letras el amor en el mundo. Así somos… románticos necrománticos.
Sin un motivo especial, el programa de hoy girará alrededor de los criados, las sirvientas, los mayordomos, los así llamados «empleados del hogar» o domésticos, los fámulos… A través de los libros de Edward Limónov («Historia de un sirviente»), de Robin Maughman («El sirviente»), de Jean Genet («Las criadas»), de Javier Tomeo («El mayordomo miope»), de referencias a Zajar, el criado peculiar de Oblómov, de estereotipos serviles payasiles, de la carnicería cometida por José Luis Cerveto en la mansión de Pedralbes donde servía, de la cansina y eterna dedicación de Cenicienta a las labores del hogar y una posible salvación sugerida por Nunila… Estas y otras cosas (como el relato de «El criado y la muerte»), bajo la protección de la inmensa Gracita Morales y su martirio prolongado entre señoritos. Aparte de este grueso del programa, seguimos con poemas del desaparecido Carlos Iguana, con un fragmento más de las reflexiones de Leopoldo María Panero desde Mondragón, con un relato del mexicano Aura sobre los cruces entre lados, y con una pareja de cuentos unidos por un hálito de permanencia tras la muerte… Estas y otras cosas emitimos desde los recónditos cuartos del servicio doméstico de la radio.
Flores, flores para los muertos, flores… Hoy dejamos descansar la dinamita y nos dedicamos a llevar flores a los muertos. Resucitamos viejos fragmentos del pasado en radio Pica, seguimos hablando con Panero, traemos cuentos sobre tatuajes, casas extrañas, rosas en peligro de muerte e hijos de en medio… Escuchamos a los animales cuando nadie los quiere oír, nos asombramos con un primer vistazo (nunca mejor dicho) a las teorías de Groddeck, leemos los furibundos poemas de José Suñé López «Poesía con la minería y con los que luchan», mientras nos vamos enredando en las múltiples rosas poéticas de Valle-Inclán. Hoy es un programa tranquilo, recogido, de paseo por las zonas umbrías del cementerio de la radio… Palabras contra la canícula.
Cerramos hoy nuestro tríptico dinamitero. Nos observamos caminar con la bomba en las manos, escuchamos al nihilista contemporáneo Albert Caraco, terminamos el recorrido por los autores rusos que vivieron en el auge del nihilismo ruso del XIX, nos iniciamos en la confabulación de «Los justos» de Camus, conocemos a Félix Fénéon, un peculiar redactor de sucesos y anarquista dandy-bombista, escuchamos las inquietantes observaciones de Hakim Bey sobre la policía y sobre Louis Lingg, nos preguntamos por dónde hallar ahora a herejes similares y miramos hacia la cárcel: leemos la carta de despedida de un preso anarquista -Francisco Ortiz- que se sucicidó en la prisión de Badajoz en el 2003, nos preguntamos con Burroughs sobre la vida de ultratumba, tratamos de saber más sobre la corriente que animó el nihilismo ruso y sus tentáculos hasta nuestros días a través de «los emisarios de la nada»… Y con todo ello, oímos unas palabras más de nuestra añeja entrevista a Leopoldo María Panero y seguimos con la lectura de poemas de nuestro recién desaparecido amigo Carlos Iguana. Con todo ello regresamos de este viaje agitado. Y al final resultaba que la nada tenía un rostro sonriente.
Dedicamos el principio al poeta Carlos Iguana, con quien compartimos el programa en sus inicios hará unos cuantos años. De él, pasajero ya al otro lado de la tumba, os leemos algunos de sus primeros poemas editados. Después retomamos nuestro escándalo dinamitero con unos acercamientos a la figura de Vera la nihilista, tanto en la obra de Oscar Wilde como en referencias de «Vacaciones en Polonia». De esta maravillosa revista seguimos con la arqueología literaria del nihilismo ruso, en este caso con Chernishevsky y el mismo Dostoievsky. Acudimos a Albert Camus, con su espléndido tratado sobre la historia de la rebelión: «El hombre rebelde», para conocer mejor a esos «terroristas delicados» que fueron los rusos dinamiteros del XIX-XX. Todo nos lleva en volandas a esa subyugante obra del terrorista ruso Boris Savinkov, «El caballo amarillo», subtitulada precisamente «Diario de un terrorista ruso» y editada en esta ocasión por Impedimenta. De este libro leemos unas cuantas entradas o fragmentos de ellas. Nos quedará aún una breve parte de este tríptico que dedicamos a ese tiempo extraño en el que algunos seres optaban por la solución más tremenda a la angustia de su tiempo, unos seres que se entregaban a interminables reflexiones tanto éticas como sociales. Y a la dinamita. Nos intrigan. Les escuchamos. Y terminamos con nuestros deseos de justicia y libertad para las también rusas Pussy Riot, que están siendo juzgadas ahora mismo por un -actualizado a nuestro tiempo- acto de rebelión callejera.
Literatura y dinamita. Nos vamos tras la estela de los nihilistas rusos y los revolucionarios del paso del siglo XIX al XX. Entre los aspavientos delirantes de los siete locos, los lanzallamas de Roberto Arlt, tratamos de seguir la llamada de Leónidas Andréiev, de quien buscamos saber algo más con J.E. Zúñiga y acercarnos al destino de sus siete ahorcados. Recordamos que otro transgresor vital a su modo estuvo a punto de atravesar la agonía del ajusticiamiento: Dostoievsky. Stefan Zweig lo narra. «Poblar cerebros, más que aplastarlos», era el deseo del anarquista Rafael Barret mientras reflexionaba sobre la violencia política. Ese es el concepto con el que maniobramos hoy, esa dinamita cerebral. Gracias a la inmensa revista «Vacaciones en Polonia» hacemos un primer acercamiento a los orígenes del término «nihilismo» aplicado al pensamiento y la acción revolucionaria en la Rusia de entonces: empezamos con la noticia de «Padres e hijos» de Turgueniev y la semana que viene continuaremos con otros. A través de Malraux y su «condición humana» conocemos las dudas y aspiraciones metafísicas de un grupo de terroristas en la China. Y al final, conscientes de que en la próxima edición tendremos a Savinkov, Wilde, Camus y otros, rescatamos a una autora presa en la antigua URSS con uno de sus más bonitos poemas. La mecha sigue encendida.
Tras constatar lo desafinado de nuestra vida en ocasiones, templamos los instrumentos para presentaros a nuestro invitado de hoy: el fantasioso y malogrado Mario de Sa-Carneiro. De él os traemos poemas -algunos musicados-, un trocito de su novela y de un relato, y una crónica de su suicidio extraída de la excelsa revista de papel «Vacaciones en Polonia». Como os prometimos, hoy leemos unos cuantos textos desordenados del anarquista santanderino-paraguayo Rafael Barrett, que nos dan una visión muy especial del pensamiento libertario de fines del XIX a cargo de este hombre que procedía de una cierta bohemia más dandy que otra cosa. Uno de sus artículos nos lleva a visitar la sastrería para hacernos un traje con textos de Salvat-Papasseit -de su «Páginas libertarias»-, de Charles Lamb -de su «Melancolía de los sastres»-, de Gómez de la Serna, Bertolt Brecht, Jodorowsky… Completamos el desaguisado de hoy con la estupefacción de Kepa Tamames ante los que consideran que el dolor animal no tiene valor alguno, con un nuevo fragmento de la entrevista que le hicimos a Panero en el manicomio de Mondragón y con un texto breve del recientemente traspasado Antonio Tabucchi sobre un sueño que podría haber tenido el gran analista de sueños: Sigmund Freud. Y seguimos trabajando en los textos de Groddeck para contaros algo en breve. Y entre desastre y desastre, llegamos al fin. Siempre el fin.
Después de darnos cuenta de que estamos entrando en un tiempo extraño y determinante, nos envolvemos en nuestra capa sónica y visitamos a Leopoldo María Panero en la primera parte de la entrevista que le hicimos en los noventa; nos hacemos una idea de lo convulso de la historia reciente de Grecia con un breve relato de Dimitris Calokiris; recordamos al viejo autor serbo-croata Milovan Djilas preso en las cárceles de sus antiguos compañeros yugoslavos; acudimos a la aparentemente cristalina certeza de que el dolor puede tener la misma entidad sustancial para todos los seres dotados de sistema nervioso, tanto para animales humanos como para el resto: Kepa Tamames nos aclara este punto; iniciamos al fin un acercamiento al gran olvidado Rafael Barrett, autor santanderino pero paraguayo de adopción y sentir: nos acercamos a su figura y a fragmentos ultrabreves de su obra a través de una semblanza del factótum electroduende Santiago Alba Rico, quien nos habla de la afilada y fulminante trayectoria de Barrett en el anarquismo paraguayo (la semana que viene leeremos algunos de sus textos); aún dejamos caer un desenfadado y mortuorio apunte de Guillermo Arriaga, antes de pasar a la presentación de Pedro Olalla a su «Historia menor de Grecia», donde nos explica las motivaciones humanistas de su trabajo (en adelante iremos trayendo algunas de estas lúcidas diapositivas de lo heleno); damos por fin la sorprendente respuesta de Freud a la solicitud del deliciosamente extravagante Groddeck a ser incluido dentro de la secta psicoanalítica y terminamos con unos cuantos acerados poemas de resabio bladerrunneriano a cargo de Julia Piera. En nuestra mente estaba empezar a enhebrar un traje radiofónico a través de la figura de los sastres en la literatura, la anarquía, la magia y la incertidumbre, pero ante el riesgo de dejaros con las medidas a medias, entre retales desiguales, lo dejamos para la semana que viene.
Tras barruntar la certeza de que esto de la crisis es una mentira maléfica, nos embarcamos en el desastroso rumbo del Argos Merchant y nos asombramos de lo que reveló la tremenda explosión en el puerto del Pireo -gracias a Dimitris Calokiris-. No nos resistimos a escuchar las últimas revelaciones de un payaso menos triste que sonriente. La poeta que hoy nos acompaña es la melancólica, dulce y malograda Antonia Pozzi. Recordamos las épicas marchas de los mineros de estos días con el poema «Carbón», del asturiano David González. Tampoco podemos evitar leeros un relato de Guillermo Arriaga sobre una situación especialmente dolorosa y envuelta habitualmente en el silencio: «El rostro borrado». De ahí pasamos a reflexionar sobre la necesidad de adoptar a los muertos… Comentamos tres obras que nos remiten a ello. Damos la bienvenida a un nuevo programa de esta casa y lo hacemos leyendo el poema de Panero «El Loco», que es el nombre de tal programa que comienza. Aprovechamos la ocasión para leer la envolvente retahila de pequeños poemas que hizo acompañar Panero a una peculiar edición de cartas del Tarot: «El Tarot del Inconsciente Anónimo». Nuevos poemas de Antonia Pozzi y nos dirigimos hacia el final con la primera entrada sobre un nuevo psicoanalista heterodoxo: Georg Groddeck, conocido como «el psicoanalista salvaje». Hoy dejamos que se presente él con la primera carta que envió a Freud, consultándole sobre si, con sus rarezas, podía ser considerado parte integrante del movimiento psicoanalítico. La semana que viene, la respuesta de Freud. Muchas cosas nos quedaron por contar, muchas cosas contaremos.
Todo va bien. Ya pasó el domingo con su fútbol y su hastío. Bien que lo sabía Enric Barbat… Así que empezamos con la necesidad de hacer frente al vendaval y arremeter contra la multiforme adversidad. La unión hace la fuerza. Recogemos las perdidas lamias del pasado y las acompañamos de sirenas embrutecidas por los tiempos que corren. Proseguimos diseccionando el esteresoscopio de los solitarios que tan hábilmente maneja J. Rodolfo Wilcock: arañas, tumbas, heridas… También entramos en la sinagoga de los iconoclastas para recoger al inventor del pentaciclo, una bicicleta fundamentalmente absurda. Iniciamos un acercamiento a científicos reconocidos que se atreven a investigar los fenómenos paranormales: hoy el matemático Yves Lignon. Seguimos con un breve cuentecillo sufí del mulá Nasrudín que nos hace pensar en los modos de comunicarse los humanos. Presentamos un par de poemas de un autor preso vietnamita y pasamos a la primera entrega de una trilogía que dedicaremos a Leopoldo María Panero, que hace tiempo ya que no pasa por aquí. Leemos algunos de los versos que incluyó en el libro colectivo «Locos de altar». Y terminamos con la tan postergada reflexión sobre uno de los psicoanalistas más olvidados y sin embargo más profundos en su pensamiento: Victor Tausk. Lo relacionamos con el biólogo Paul Kammerer y con las obras de Koestler y Roazen. Cerramos el programa con un par de historias algo grotescas sobre modalidades prácticas de aburrimiento a través de los discursos. Creo que ya está todo… aunque puedo equivocarme. ¡Podría haber más! Podrían tantas cosas…
Nuestro pórtico se centra en la necesidad de resistir como radio a las agresiones exteriores. Se nos ocurre que es un buen camino tomar las riendas de nuestra vida creativa. Gorki así lo piensa. En el programa de hoy nos asomamos a un par de libros del italoargentino J. Rodolfo Wilcock, de los que desgranamos un par de pequeñas historias y una biografía peculiar de uno de los seres imaginados por él, navegantes de las ensoñaciones más absurdas. La semana que viene la segunda y última parte de tales obras. Derechos de los animales y visión de Papini sobre las verdaderas motivaciones creadoras que albergaba Freud: sus deseos de novelar la realidad. Y terminamos con el último vistazo que hacemos a los poemas del brasileño Mario Quintana, con los poemas suyos de la segunda parte de su vida. Esto y algunas cosas desperdigadas por nuestro batiburrillo de realidades desordenadamente amontonadas. Se nos quedan varias -muchas- cosas por contar. Será pronto, creednos.
Me pregunto si el hecho de haber dedicado sorpresivamente la primera mitad del programa al Sol ha contribuido a la benéfica lluvia de hoy. Lluvia para los días de sol, ése fue siempre nuestro lema. Recordando de nuevo a Ray Bradbury, iniciamos un viaje al Sur en busca de la carne del Sol, de las doradas manzanas del Sol. Un antropólogo italiano nos habla de los diferentes cultos al Sol a lo largo del planeta en el vagar de los tiempos. Y comprendemos que según qué violencias humanas pueden responder a la insistencia del Sol por herir con su cariño brutal nuestra frágil osamenta. Albert Camus sabe de eso. Englobamos esta parte en la órbita poética del brasileño Mario Quintana, entre un alba y un ocaso, y en la de Tina Gil y sus espectrales recordatorios de la ultraexistencia. Luego proseguimos nuestras lecturas psicoanalíticas con una carta del escritor anarquista Erich Mühsam a Sigmund Freud hablándole de las virtudes del tratamiento que siguió con el gran Otto Gros, del que ya hablamos la semana pasada. Retomamos el argumentario animalista haciendo frente a la curiosa idea de que debemos protegernos de los peligros de la marabunta animal por una especie de perverso concepto de autodefensa. Kepa Tamames nos lo explica. De ahí saltamos a presentaros un texto de un gran libro del que hablaremos dentro de siete días: «Historia menor de Grecia», de Pedro Olalla. Puede que con él entendamos mejor todo lo que de allí procede, lo que lo griego fue y es y lo que, a fin de cuentas, somos nosotros. Y desde una óptica humanista, no con el dictado habitual de la escritura de la Historia (el de los poderosos). Y del desterrado Anaxágoras llegamos al encarcelado mexicano José Revueltas, quien observó con entereza los matices del encierro, del «apando». Todo esto aderezado con más poemas de Mario Quintana, de uno de sus primeros libros, de 1940. Y os recordamos que de nuevo quieren hacernos desaparecer de la FM de Barcelona. Las autoridades malignas de Catalunya tratan por enésima vez de arramblar con los que no siguen la corriente, con los partidarios de la libre expresión. Si nos echas una mano propagando este entuerto estaremos más cerca de superarlo.
Hoy teníamos ganas de hacer frente con nuestras lecturas a todo ese conglomerado dañino que constituye el orden establecido. Contra la corrompida concepción de los seres humanos de otras partes del mundo como nombres o números en un papel antes que como personas, leemos un relato del recién desaparecido Ray Bradbury. Contra la corrompida concepción del dinero como valor supremo, escuchamos a Manuel Pereira y Joris-Karl Huysmans. Contra la corrompida concepción de la política como engaño supremo e interesado que se basa en el disfrute del poder por el poder, acudimos al gran Ramón Ayerra -muerto hará dos años- quien nos presenta a un patético gobernador civil de Segovia, pero que podría ser cualquier otro político de hoy en día. Contra la corrompida concepción de la policía como sostén armado y acrítico, basado en la impunidad, de todo lo nombrado anteriormente, traemos un fantástico relato de Richard Middleton: «El alma de un policía». Tras esta dosis inacabada de despertar frente al hipnotismo carcelario de este mundo, iniciamos una serie de acercamientos a diferentes figuras heterodoxas del psicoanálisis, especialmente de su primera época. Tras preguntarnos las causas de las orientaciones a menudo conservadoras del psicoanálisis, presentamos al gran revulsivo de su momento: Otto Gross, uno de los primeros discípulos de Freud y que se orientó a la necesidad de suprimir las realidades sociales nocivas que fomentan la represión de los conflictos internos. Otto Gross y su psicoanálisis libertario. próximamente os presentaremos a otros personajes curiosos de este mundo fascinante. Las secciones habituales del programa quedaron para la próxima. Me alegro de encontraros de nuevo.
Hoy traemos con nosotros la obra de dos seres, uno de este lado y el otro del otro lado de la tumba. En la primera parte presentamos las dos últimas creaciones de la poeta andaluza Begoña Callejón: una especie de cuento fantástico detonado por una grotesca práctica médica de los ochenta y un libro de hálito poético por el que desfila toda una «camada feroz» de expresión germánica. Revisitamos también su primer libro de poemas y alguna cosa más -también en su propia voz-. La segunda etapa de nuestro viaje de hoy nos lleva a la melancólica narrativa del inglés Richard Middleton, felizmente recuperado por la editorial Valdemar. Iniciamos sus lecturas con un par de cuentos, fragmentos de otros tantos y una breve semblanza sobre él. En el próximo programa, nos volverá a fascinar con unos relatos más que os resultarán verdaderamente sorprendentes… Y entremedio escuchamos al griego George Mangakis desde la prisión con su carta a los europeos y asistimos a un nuevo argumento animalista de Kepa Tamames contra la lógica de esa idea tan extendida de que como los animales se comen entre ellos, también nos los podemos comer nosotros. Como siempre, dos horas y media se nos hacen cortas y debemos guardar nuestro misterioso material restante para el programa que viene. Gracias por vuestra escucha!!!
Cerramos nuestro tríptico ensangrentado de la infancia con el fragmento de un relato de Alfred Kubin sobre el primer amor de un niño hacia una muerta; con un par de poemas del gallego Luis Pimentel también sobre los niños y la muerte; con una visita a la enigmática Casa de la Infancia de Marie Luise Kaschnitz, y con un par de retazos de la obra griega «El tigre en la vitrina», de la ateniense Alki Zei: su libro nos sirve para darnos cuenta de que los niños son los primeros en sentir el profundo malestar que genera en la vida la voracidad del Estado y el Capital sobre la gente. La niña protagonista vive en el ascenso de la dictadura de Metaxas en el 36, pero podría estar asistiendo a lo que ocurre hoy en día en Grecia, con los niños desmayándose en los colegios o siendo abandonados en la calle. Repartirmos a lo largo del programa una sucesión de poemas de la argentina Mercedes Roffé. Recuperamos las respuestas animalistas de Kepa Tamames a los habituales prejuicios especistas ultraextendidos por el mundo. Y retomamos nuestras reflexiones sobre la traición, situándola en este caso en las manos pervertidoras del poder. A través de sendas escenas de «La bestia del corazón» de Herta Müller y de «La montaña blanca» de Jorge Semprún, comprobamos lo alargado del brazo de las instituciones represoras, que llegan a lograr que aquellos más cercanos a uno se entreguen a la delación. Ingeniería social para la destrucción de los vínculos y el sometimiento de las conciencias. Nosotros seguimos recorriendo los subterráneos de este lado de la tumba con una pequeña linterna de palabras.
Los pequeñines macabros nos reciben en la puerta. Edward Gorey y sus niñxs desdichadxs será uno de nuestros protagonistas. Sabremos algo más de este enigmático ser a través de un escrito de Óscar Palmer. La gran editorial Valdemar nos es de mucha ayuda en todo esto. La infancia en su devenir funerario va a ponernos los pelos de punta con unos fragmentos de Unika Zürn y con unas observaciones de Elizabeth Kübler-Ross. Otra niña-adolescente trágica es la estrella oscura del relato «Una habitación para siempre», del malogrado y genial escritor norteamericano Breece D’J Pancake, desde su libro de relatos «Trilobites», editado recientemente por Alpha Decay. También recomendamos otra obra reciente, en este caso un librito de Ernest Dowson editado por Periférica, «Diario de un hombre de éxito». A través de él llegamos a otros libros que nos sobrevuelan y enmarcamos su aparición en una pequeña reflexión sobre la traición y las ciudades moribundas. La atribulada trama de «Alas de mariposa» nos regala fragmentos de su viaje complicado por el tiempo. Y todo esto, claro,sin olvidar que queremos que los burócratas del poder suelten ya a Laura de sus garras. ¡Laura Libertad!
Como avisamos el día pasado, seguimos impactados por la conmovedora historia sanguinolienta de la película «Déjame entrar». Por ello será la infancia y el mal, la adolescencia y sus desgarros viscerales, la primera juventud… todo lo que nos vendrá hoy a visitar. Carrie será la primera, junto a unas atinadas observaciones de Stephen King, su Creador. Joan Ripollès Iranzo nos ofrece unos sabrosos grumos de sus «Biberones de sangre», a través de los cuales conocemos diversas disposiciones intelectuales y afectivas del mundo en relación a la infancia y la adolescencia. ¿Quién puede matar a un niño? Es algo que nos preguntamos y de tanto en tanto nos dejamos mecer bajo la música de esa pregunta. Tras la superluna del otro día, Steven Milhauser nos trae el trayecto sonambúlico de otro adolescente bajo el claro de luna. Se nos quedaron demasiadas cosas por contar, entre ellas nuestro lazo con la Grecia apocalíptica de hoy a través de un relato precisamente dirigido a niños y jóvenes. Será la semana que viene. El corazón del programa giró acerca de un posible vuelco de la vieja historia del cuasi-sacrificio de Isaac a manos de su padre Abraham. De ese modo nos lo plantean tanto Joan Ripollès Iranzo como Alice Miller. Lo importante ahora es que Isaac sigue vivo… y empieza a hacerse preguntas. La semana que viene, más.
Seguimos con atención el proceso de aniquilación de la población griega. Hoy, en nuestra primera parte recordaremos los dos últimos suicidios políticos que allí han ocurrido. Y lo haremos acompañándoles en su viaje al otro lado junto a los poetas griegos también suicidados Kostas Kariotakis, Alexis Traianós y Periclís Yanópulos. Les seguimos a todos en la barca de Caronte sónica, recordando que Francisco Díaz de Velasco hablaba de este barquero fúnebre como una ampliación de las bondades de la muerte a las más amplias capas de la población griega. No podemos evitar escuchar de nuevo a Gaston Bachelard con su «complejo de Caronte» en la cultura y la psicología actuales. Más tarde, leemos un lunático relato de Etgar Keret. Y un último comentario de Sergio González sobre las cabezas cortadas en relación a México, a donde acudimos para rescatar la tragicómica novela de Guillermo Arriaga: «Escuadrón Guillotina». Anunciamos el tema del próximo programa situado en diferentes realidades de la infancia y la adolescencia, y lo hacemos tras quedar fascinados por una maravillosa película: «Déjame entrar». Como adelanto leemos un fragmento de Jesús Palacios, de su texto «Peter Pan era un freak», editado en una antología de Valdemar: trata de la relación niñxs-vampirxs. Y cerramos nuestro programa de hoy con una letra de Viktor Tsoi, el malogrado cantante de Kino, traducida por Natalia Litvinova y dedicada a todo radioescucha del programa. Con esto y con una ráfaga de las imparables Pussy Riots terminamos por hoy.
Lo prometido es deuda: hoy rodarán cabezas. Quizás hasta menos de las que desearíamos. Tras comentar algunas maldades del mundo mundial, nos centramos en las cabezas, cortadas o no. Emil Cioran, Juan E. Cirlot, Luis Lastra, Konstantino Kavafis, Mary Roach, Etgar Keret (su cuento «Un hombre sin cabeza») y, sobre todo, unos cuantos hachazos de «El hombre sin cabeza», un brillante ensayo de Sergio González Rodríguez sobre las decapitaciones en la historia y la cultura. Nuestra etapa griega de hoy pasa por un poema de Evgueni Evtushenko sobre un encuentro griego-ruso en tierras lejanas. Sobre esto también hacemos un breve comentario. Así como de la circunstancia de que emitamos el programa en el día del libro; nos preguntamos qué pasaría si se nos borrara del Libro de la Vida… Eso es todo, de momento.
Elefantes, Fuego y Grecia. Y dejamos para el que viene las cabezas cercenadas. Acogemos en nuestro mundo a los elefantes violentados con Tinti y Bonomini, viajamos en nuestra primera escala a Grecia con Márkaris y Kavafis, cerramos nuestro tríptico flamígero con Hoffman/Poe, Cioran y Galeano. Encerclamos el programa con algunos poemas de Gloria Fuertes y afilamos nuestras armas blancas para una próxima cosecha de cabezas…
Cual sombría ave fénix, hoy diversas formas de muerte y resurrección. Orígenes paganos de la Pascua y una máquina de transformación de la conciencia a través del fuego. Psicoanálisis del fuego con Gaston Bachelard. Últimos poemas de Lois Pereiro. Una Antígona surgida de los «Fuegos» de Marguerite Yourcenar y otras chispas sueltas de esa hoguera. Varlam Shalámov encuentra una libreta de dibujos en su gulag de Siberia y yo recibo unos lápices de colores para pintar los mandalas que acompañan los poemas místico-callejeros de Serena Urdiales. Cirlot nos recuerda cosas del ave fénix mientras intenta hablarnos del fuego, pero ya no llega a tiempo. Muy pronto acabaremos de caminar sobre el fuego y nos acercaremos a la castigada Grecia. Dimitris Christoulas nos parece un eco de esa Antígona que no cede ante los poderes de lo injusto. Hablaremos de ello. Y de la aún posible resistencia al estropicio generalizado.
Empezamos el programa inmersos en una soñolienta deriva por las calles en llamas de Barcelona. A partir de aquí convocamos a dos portentos literarios de ambos lados de la tumba: Lois Pereiro, con poemas de la segunda parte de su «Poesía última de amor y enfermedad» y Angélica Liddell, de la que os presentamos jirones descarnados de su reciente «La casa de la fuerza», verdadera descarga alucinatoria de contenidos viscerales que nos sitúan en una forma concreta y definida del infierno. También nos acordamos de Antonio Tabucchi, a quien acompañamos con cariño hasta la puerta del otro lado de la tumba. Leemos dos de sus «Sueños de sueños», el de Rimbaud y el de Caravaggio. Para la semana que viene se nos queda en la recámara una sucesión de sorpresas poemáticas de la asilvestrada Serena Urdiales, una entrega cuidadosa y asombrada a los misterios del fuego y otros episodios de nuestro vagar por las palabras y el desconcierto de los días.
En los extremos del programa, los primeros poemas que os pasamos del gallego Lois Pereiro, de quien hablaremos más la semana que viene. Y enmedio, la segunda plancha sonora del díptico que dedicamos a las obras y autores procedentes de Ucrania. Un par de poetas de la antología de poesía ucraniana del XX, presentada por el poeta y músico Iury Lech (Evguen Pluzhnek y Natalia Livetska-Jolodna). Un par de obras contrapuestas: la de un ruso que vive en Ucrania (Kiev) y la de un ucraniano que lo hace en Rusia. El primero es Andrei Kurkov con su «Querido amigo, compañero del difunto», novela que nos lleva a pensar en un más que posible origen inspirado en la película de Kaurismaki «Yo contraté un asesino a sueldo»; el segundo es un viejo conocido: Edward Limónov, del que leemos la Post-data de su trepidante «Historia de un granuja». Pasamos a otro subdíptico en nuestra neblina del Este: confrontamos dos obras que tienen como eje temático la vida de los judíos originarios de Ucrania y su devenir en los asuntos del comercio y las finanzas. La primera es «Menajem Mendel», del así llamado «Mark Twain judío» Sholem Aleijem, autor también de la trama que dio lugar a «El violinista en el tejado»: son las cartas intercambiadas por Mendel, un tan emprendedor como candoroso judío que trata de hacer múltiples negocios que van encaminándose todos al fracaso (especulador de bolsa, comisionista, agente de seguros, casamentero, escritor…) y su mujer, pletórica de sabiduría popular y extremada paciencia. El segundo es un terrible libro de la kievita Irène Némirovsky, su primera creación: «David Golder». En ella un financiero judío se reconcome en los infiernos plutocráticos creados por sí mismo en una gran falta de sentido. Casi sin quererlo, el bielorruso Marc Chagall también quiere hacer un comentario, ya que vivió en las mismas comunidades judías del Este de Europa. De aquí llegamos al evento más trágico que, tras la guerra mundial y la hambruna del Holodomor ha vivido Ucrania: la catástrofe de Chernobyl. Asombrados por la falta de documentación escrita sobre el asunto, sospechando de connivencia de los medios y editoriales con la gran industria nuclear, acudimos a dos de las pocas y brillantes muestras existentes de acercamiento al asunto: el libro de crónicas de «cicatrices» europeas de Álvaro Colomer, con sus «Guardianes de la memoria» y la incursión minuciosa y entregada de Santiago Camacho al corazón mismo de la Zona de Exclusión. Como dije al principio, nos marchamos con Lois Pereiro, quien promete, a los veinte años de su muerte, regresar del otro lado con toda la fuerza de sus poemas de amor y enfermedad.
Tras meternos un poco con Max Nordau y su degeneración, dos serán los ámbitos en los que nos desenvolveremos hoy: el volcamiento de la realidad hacia la locura y el absurdo, y el primer acercamiento a las tierras de Ucrania y los seres que la habitan o habitaron. Entremedias irán revoloteando los fantásticos micropoemas de Ajo. Hace poco una peli presentaba a Jodie Foster luchando contra la aparente conspiración de silencio acerca de su hija perdida en un avión. Clement Rosset en su estudio sobre la identidad, «Lejos de mí» ya hablaba de esta construcción aberrante de lo social alrededor de uno a partir de otra película mucho más antigua: «Alarma en el expreso», de Alfred Hitchcock. Le escuchamos. Pero no dejaremos que nos enloquezcan ni nos hagan luz de gas. Aunque ese pensamiento pueda encarnarse en el momento más inesperado, como refleja el inquietante relato del argentino Angel Bonomini, «Proyecto de sueño». De ahí viajamos ya a Ucrania, a partir de la existencia fulgurante del odesiano Isaak Bábel. Acudimos a la joven neoyorkina Elif Batuman para que comparta con nosotros su acercamiento a Bábel desde su «Los poseídos. Aventuras con los libros rusos y la gente que los lee». Volveremos a escucharla. De Bábel leemos uno de sus primeros relatos, «El despertar», que nos conmueve profundamente por todo lo que implica. En el escaso tiempo restante presentamos a un par de poetas ucranianos, ambos destruidos por la revolución bolchevique que ayudaron a construir: Svidzinsky y Semenkov: el primero ardió encerrado en una cabaña y el segundo, con sus orígenes anarquistas, no tuvo un destino mejor. A propósito de ello, recordamos la gran aventura anarquista de los principios de la revolución en Ucrania con el devenir del makhnovismo. El resto de las múltiples referencias literarias ucranianas (decimonónicas y contemporáneas) llegarán en el primer programa de la primavera.
De algún modo es el de hoy una tour de force entre los restos mecanizados de figuras humanoides y las conformaciones más sangrantes y orgánicas de la entidad humana. De Pilar Pedraza nos llegan los ecos crepusculares del Casanova de Fellini, el dormilón de Woody Allen y la ambigua colección de relaciones en Blade Runner. Javier Tomeo con su muñeca hinchable, Unica Zürn y Bruno Schultz con sus maniquís apoyan al ejército de lo artificial, mientras que Max Blecher y Fernando Arrabal nos cuentan lo que implica viajar al interior de las propias cavernas de sangre y fuego. Y será Alfonso Vallejo quien lo certifique con los poemas viscerales de su «Carne interior». Empezamos el programa con una meditación servida por una cucaracha y lo terminamos con las lecciones de la araña.
La navaja y el escalpelo. Hoy contamos con obras de Angélica Liddell y Pilar Pedraza para diseccionar las entelequias fabricadas por los hombres con la intención de plasmar un presunto Ideal de Mujer. Hoy empezamos el recorrido que usará de los materiales que han acabado conformando estos seres de artificio y confusión. De Pilar Pedraza recuperamos su brillante «Máquinas de amar», del cual sólo llegamos a extraer el jugo de su primera parte. De Angélica Liddell, víscera pura a través de cada palabra, traemos fragmentos de su obra «Perro muerto en tintorería: Los fuertes» y varios «poemas desechables» de su libro «Los deseos en Amherst», ambas obras del 2007. Entre estas dos maquinarias textuales de demolición dejamos caer referencias cruzadas de elementos que revolotean sobre esta trama y nos conducirán a considerar qué tipo de materialidad es la que nos conforma y si no empezó un día no muy lejano un proceso de petrificación del que deberíamos a todas luces escapar. Panero, Ovidio, Pizarnik, Gómez de la Serna, Arreola y otros más acompañarán la rebelión de hoy de Pilar y Angélica.
En el día de hoy damos por finiquitada nuestra jornada laboral en lo literario y damos paso al final del programa a Charles Fort. En nuestro precario contrato radiofónico tenemos en nómina un poema de Celaya sobre los ascensoristas (extraído de una algo aberrante loa al trabajo manual de los Papeles de Son Armadans de 1958), un cuento del revolucionario (primero anarcoide y después en su versión falangista) Ramiro de Maeztu con su crónica de una huelga salvaje en la Cuba colonial, un texto melancólico sobre el destino final de los utensilios y mecanismos fabricados por el hombre a cargo de Alain de Botton (quien no desaprovecha la ocasión para erigir un memorable memento mori), un artículo de M publicado en el Vacío nº 5 (1996) sobre el trabajo y la ciencia de lo negativo («Los herederos de la magia») y un breve texto sobre la solidaridad entre los más escarnecidos de la pirámide social (artículo en la Soli sobre «El techo», de Vittorio de Sica). De aquí ya saltamos a nuestro héroe del día: Charles Fort y su incansable búsqueda de los hechos chirriantes e inauditos del planeta. Una semblanza sobre su vida, su obra, sus audaces conclusiones, su legado.
En estos días en que empezamos a escuchar el crujido brutal de nuestra realidad social que se desmorona, derivamos nuestro paseo por las costuras humanas desde el hospital hasta el mundo del trabajo (aunque suela ser al revés). Liberamos a Max Blecher de su condena de Tántalo en su lecho del dolor y enlazamos los dos mundos con un viejo relato que escribimos hace 20 años sobre nuestras experiencias laborales en un ambulatorio de urgencias. Y nos ponemos manos a la obra. A trabajar. Tripalium. Ponemos en marcha nuestra cadena de montaje con los exabruptos de Edward Limonov contra los USA capitalistas y la URSS comunista (ambos le asqueaban); iniciamos un brillante acercamiento a las miserias y esplendores del trabajo con la gran obra de Alain de Botton (¿cuándo empezó a valorarse más lo productivo que lo creativo? y el crepúsculo de un día en la oficina); no olvidamos la vergüenza, nunca tan bien traída como a cuenta del concepto hipócrita del trabajo vomitado por el poder; Sebastià Roura nos sigue recordando desde ultratumba los ámbitos vivenciales del trabajo; Bertolt Brecht se pregunta por la muchedumbre laboriosa y que medra en el silencio de la Historia (los desposeídos de LeGuin y de El ataque de la Basura Radioactiva); Bukowski y uno de sus grotescos trabajos; un poema libertario-carnavalesco de Mateo Rello… y dejamos el resto para la semana que viene no sin anunciar nuestro próximo acercamiento a las figuras de Charles Fort y Raymond Roussel. Eso sí, nuestros últimos minutos los gastamos en aprender extrañas palabras amorosas en vez de sufrirlos resignadamente en el potro del trabajo.
Hacemos un recorrido a este lado de la tumba a través de las diferentes instituciones temporales humanas. «A lomos de salamandra» de los poemas dinamiteros de Mateo Rello nos apercibimos de lo cerca que nos encontramos de la catástrofe y el cambio. Grecia arde y nos lo cuenta La Terrícola. Empezamos haciéndonos las preguntas sabias y extrañas de los niños a través del recuerdo del antipsiquiatra Laing y caemos de bruces en Las Tumbas de los correccionales argentinos de los 70: Enrique Medina. Allí impera la ultraviolencia y el daño, pero también los códigos de honor. José Luis de Juan nos habla de ese gesto peculiar de cruzar los dedos para mantener la integridad interior y la vergüenza frente a una mentira que se prodiga. En nuestro mundo los políticos ya ni los cruzan al destilar su veneno. Puede que nos libremos del «reformatorio» pero ahí están los militares para cazar personas con engaños. Lo cuenta Dalton Trumbo en «Johnny cogió su fusil». Otro mundo instituido que nos persigue con sus uniformes es el de los policías. Oímos las reflexiones de uno de ellos, trastornado ante la multiforme y alegre algarabía de los miserables: «Mendigos y orgullosos», de Albert Cossery. Mueren de nuevo Durruti, Espartaco y Puig Antich en los poemas de Mateo Rello; pero sólo lo parece, porque reviven con cada verso. Quien intenta, más que revivir sobrevivir en su agonía perpetua, es el bueno de Max Blecher, verdadero maestro malogrado de las palabras. De él leímos hace siete días sus poemas y ahora iniciamos un fragmento de su peripecia profunda e intensa en la institución humana más propensa a la soledad y la desesperanza: el hospital. Como mago lírico que es, el rumano nos empieza a contar algunos de sus momentos más difíciles en la oscuridad de los pasillos y habitaciones perdidas del sanatorio. «La guarida iluminada» es su obra póstuma de la que extraemos este vibrante episodio que terminaremos de leeros la semana que viene. Eso y una extensión de nuestro viaje a través de colegios, trabajos, sanatorios, manicomios, comisarías, cárceles, iglesias, asilos y otras prisiones del cuerpo y del alma. Peter Handke cierra el círculo del programa con las grandes preguntas que nos hacíamos de niños y que tardaremos varias vidas en contestar.
De algún modo seguimos tirando de nuestro hilo vagabundesco y vergonzoso, que nos lleva también a recomendaros dos libros recién publicados: unos cuentos de Osamu Dazai («Ocho escenas de Tokio», Ed. Sajalín) y un relato largo del rumano Mircea Cartarescu («El Ruletista», Ed. Impedimenta). El también rumano y también censurado en época de Ceaucescu Max Blecher nos acompaña con sus poemas de «Cuerpo transparente». La semana que viene le visitaremos en su guarida iluminada del sanatorio. Nuestro poeta preso nos escribe desde Nigeria, aunque demasiado tarde: ya fue ejecutado. Aunque os lo traeremos la semana que viene, os presentamos ya una obra que nos marcó estos días: «Las Tumbas», de Enrique Medina, sobre la vida en los correccionales de la Argentina de los 70 (Tumbas, los llamaban). De momento, una breve nota de Adriana Fernández Lagoa nos acerca a Medina. Casi sin darnos cuenta, las procesiones de indigentes nos guían tanto en la entrada como en la salida del programa. Albert Cossery nos presta las primeras palabras de su gran «Mendigos y orgullosos», que volveremos a tener aquí pronto. José Luis de Juan nos sigue incitando a la vergüenza y el tiempo se nos escapa de entre las manos dejándonos con la palabra en la boca. La palabra.
Hoy disponemos nuestros cartones en el suelo del dial y nos disponemos a pasar alegremente con vosotrxs la indigencia de nuestra radio vagabunda. Mendigos y orgullosos, como decía Albert Cossery. La palabra que destriparemos a través de textos más o menos quirúrgicos será la VERGÜENZA, en todas sus formas de oponerse a la marmórea estructuración de la mentira en sus múltiples y tentaculares apariciones. José Luis de Juan y su incitación a la vergüenza, dos relatos subversivos de Elsa Bornemann, otros dos de Jaime Collyer desde la redención melancólica a la libertad, nuestro escritor preso en corea del sur, la reflexión de Safran Foer sobre Kafka los animales y la vergüenza, los vagabundeos del tío Pepe, y unas cuantas cosas más que alumbran débilmente el lóbrego callejón de la radio. Débilmente quizá, pero lo alumbran.
Regresamos a nuestros viejos cajones desastres como chamarileros de las ondas. Hoy un poco de todo, con énfasis en algunas recomendaciones de obras de personas cercanas. Josep Camós Lapidario y su pérdida/ganancia de la inocencia, Shaday Larios Ruiz con su crónica entre sombras de la catástrofe y el teatro, Santi Balmes y sus monstruosos mundos paralelos, Jordi Pánico con dos melancólicos temas musicales de una añeja cinta de CNT, una reflexión sobre el libro de Javier P. Andújar… Todo ello acompañado de un cuento de Jaime Collyer que nos da que pensar; de poemas del primer libro de Carmen Jodra con sus impresionantes rincones sucios; de un repaso animalista de Safran Foer a la barbarie de KFC; de la exultante revuelta de los animales del circo en el relato inaugural de Elsa Bornemann (prohibido por los militares argentinos); la peculiar forma de protesta a tumba abierta narrada por el escritor siberiano Anatoli Márchenko preso en el Gulag… y tras una viejísima grabación de The Front (prefiguración en los 80 de Love of Lesbian) entrelazamos cuánticamente el tema del cuento de Santi con una breve adaptación de otro relato de Elsa. Como siempre, y aunque nos quedaron muchas cosas por decir, todo acaba encajando de un modo amable. Pronto vendrán nuevos batiburrillos y algunos especiales que ya están creciendo entre las sombras.
Hoy dejamos descansar a los muertos y nos acercamos a dos vivos: Javier Pérez Andújar con su auto sacramental sobre lo que parece Barcelona sin serlo del todo y el mundo de su periferia que padece a su lado esa ancestral indefinición de las urbes pretenciosas y esquivas. «Paseos con mi madre» es el gran libro que extractamos. Luna Miguel saltea este viaje por los horrores y bellezas ciudadanos con los poemas de su «Poetry is not dead» que, sorprendentemente, se sincronizan en varios aspectos con la trama del libro de JPA. Cerramos nuestro tomavistas con un texto que descubre un modo atravesar la confusión sin perder con ello la toma de tierra.
Podemos respirar tranquilos. El de hoy es el último programa dedicado a nuestra recurrente visitación del suicidio. Por ahora. Su tono es alegre, animoso, como no podía ser menos. Tragicómico quizás. Joan Capri hablando del suicidio, Yvonne Pereira transmitiendo mediúmincamente la voz de Castelo Branco, Umberto D y su perrito, Antonio Gamoneda con sus poemas, Jean Teulé y su tienda de los suicidas, Jacques Rigaut con la suya, Ana Cristina Herreros rescatando un cuento transilvano, Leila Guerriero perdida en la mortal Patagonia, Nick Hornby quitándose de «Frankie teardrop», Les Luthiers mostrando los pormenores del Centro de Atención al Suicida, Enrique Morente nos acompaña a sentarnos sobre los muertos, y algunas otras cosas que nos llevan a cerrar por ahora este capítulo memorioso y meditabundo en el que aportamos algunas últimas reflexiones a vuelapluma como lemmings ajetreados… Nuestro empeño por adentrarnos en los textos transmitidos por los espíritus de los suicidas deberán esperar. Pero no demasiado. Ni siquiera en el bajo astral se queda uno para siempre. En adelante, al menos un tiempo, prometemos temas más ligeros. Aunque no olvidemos lo que dijo Antonio Escohotado en el programa (a través de unos fragmentos rescatados de la conferencia que dio en BCN en el 93): «Si no existiese la muerte, probablemente seríamos todos de Tele-5».
Empezamos el año como lo acabamos. Seguimos buceando en los misterios inconcebibles de los suicidios y sus ondas expansivas. Para ello vamos a la Patagonia con Leila Guerreiro, defendemos la última trinchera del espíritu, ojeamos el maravilloso especial de «Vacaciones en Polonia», secuestramos un metro con Jaime Collyer, nos contamos cuentos bosquimanos, y oímos a Ruth recitar a Rodolfo Wolf, Borges, Lem y Gloria Fuertes. A ella le dedicamos el programa, en el día previo a sus cinco años al otro lado de la tumba.